miércoles, 24 de marzo de 2010

EL ALIVIO DE UNA CAMA VACÍA





Es duro pero cierto. He sentido alivio al entrar en su habitación y ver la cama vacía. Me producía un inmenso dolor verla postrada en ella, dependiendo de otra persona absolutamente para todo. Me producía cierta inquietud volver a casa de mi madre, no sabía como iba a reaccionar ante su ausencia. Me ha sorprendido la tranquilidad que he sentido. Y es que, en ciertas circunstancias, la muerte supone la liberación y el alivio ante el dolor y el sufrimiento.

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