El mes pasado ante el estupor nacional por la subida de la luz el señor ministro nos iluminaba diciendo que no era para tanto, equiparaba la subida al coste de un café. Lo que el señor ministro omitió es que a esa subida había que añadirle la subida del transporte público, algunos productos de la cesta de la compra, el tabaco (para los que fuman) etc.
¡Vamos señor ministro! que no nos da el día para tantos cafés, o según se mire, tendremos que dejar de tomarlos para poder pagar ¡esos otros cafés! a los que nos vemos obligados a pagar sin pasar por la cafetería